4.3.11

El Show







"Me pregunto quién pensó el guión... debe estar bastante enfermo".






28.2.11

Tokyo Blues




"-Muy parecido. Tan distinto como desayunar tarde o almorzar temprano. Comes lo mismo, a la misma hora, sólo difiere la manera de llamarlo.
-Nagasawa, ¿a ti no te importa saber si te comprendo?- Preguntó Hatsumi.
-Me parece que no acabas de entenderlo. Si una persona comprende a otra es porque aquél es el momento propicio para que suceda, no porque ésta desee que la comprendan.
-O sea que cometo una equivocación cuando quiero que alguien me entienda. Quiero que tú me comprendas, por ejemplo.
-No, no es una equivocación - respondió Nagasawa-. La gente lo llama amor".


Tokyo Blues: Norwegian Wood, 
 Haruki Murakami




Picture by: Lost the source, please my excuses.

22.2.11

Arcadia




Ya no podré opinar 
porque no conozco.

Y muta el cogito ergo sum
para ser un alarido de incongruencia
para ser una pócima traidora
para ser un opio cruel.

Y un esqueleto también
una vergüenza convulsa
que con desgarro grita:

¡Et in Arcadia ego!



Picture by: Boris SV

27.1.11

The Beauty and our Beasts - Parte VIII - The Human Beast




Massive Attack - Atlas Air


Massive Attack - Splitting The Attom





16.12.10

The War

Jamie Hewlett for Tank Girl



"En toda la historia de la humanidad la guerra nunca ha sido completamente erradicada. Y eso es porque en el fondo todos nosotros necesitamos que se mantenga así. La sensación de que en este preciso momento en algún lugar hay una guerra, es lo que mantiene viva la ilusión de paz en nuestra sociedad. Es triste pero así es la condición humana. No nos basta con leer sobre guerras pasadas, cuando lo hacemos nos da la impresión de que no son reales, de que son cuentos de hadas. Si la gente no viera muertes reales, si no se mostrara nunca esa miseria, no podríamos mantener la paz. No sabríamos lo que significa. La gente necesita guerras para sentirse viva. Nosotros matarnos los unos a los otros. Esa es la única forma que conocemos para sentirnos vivos. Y como… nuestra guerra es un juego concebido para toda la eternidad, es necesario poner unas reglas. Por ejemplo, un enemigo que no puede ser derrotado".

“Puedes cambiar el paisaje del camino por el que pasas a diario. Aunque el camino sea el mismo, siempre se pueden descubrir cosas nuevas en él. ¿No es ese motivo suficiente para vivir? ¿O es por eso que… no es suficiente?”


-The Sky Crawlers- 
2008 

10.12.10

Sin título Nº1 (O el temblor de las piernas)






Hoy te escribo por primera vez. Te preguntas aún quién soy, qué pienso y qué hago. Aunque la mayoría de todo lo sabes ya, lo quiera yo o no. Creo que te preguntas también por qué parezco ausente, por qué no miro cuando debo y por qué no acierto a encontrarte aunque quiera. Y yo me digo lo mismo de ti. Sobre todo, te preguntas por qué mis pensamientos divagan siempre en el pasado, hablando en sueños de recuerdos casi olvidados, de latidos incoherentes hoy y fuertes ayer. Me rasco los sesos si tengo que pensar en tu silueta vacía apabullando y saliéndome al encuentro. Sí, frunzo el ceño y entorno los ojos, despacio, y te saco una foto, para luego, simplemente, recrearme. Tú, por lo visto, haces lo mismo. En ese lapso de tiempo entre lucidez y cordura, ese negro tiempo loco, pienso de nuevo en ti, y otra vez. Y me decía antes: “la próxima vez”. Mientras, casi cerraba los ojos con una sonrisa debajo. Y como siempre, a la luz del día, con los pies sobre el césped húmedo, me repetía “sólo dos pasos más cerca”. Pero desaparecías antes de mandar un estímulo eléctrico desde mi cerebro a mi pantorrilla temblorosa. Oh, qué patética. Y me volvía a rascar los sesos. Cada día amanecía con una nube negra encima, a pesar del sol ocasional. Hasta que te veía correr, cargado, silencioso, tranquilo, andando o relajado. Hasta que te veía. Y culpaba a las hormonas primitivescas de mi desgracia y estupidez humanas. Sería demasiado manido, y cierto como que existo, decir que nunca me ha pasado nada parecido.  Lo que sería vanidoso, en cierto sentido, es suponer que tú sientes lo mismo.

Aunque ahora sé que me estás leyendo.






Picture: Holocaust Memorial, by Gordon Chambers

4.12.10

The Blueberry Pie & The Keys



23.11.10

Portraying Art. Vol I

It Won't Be Long, by Daniel González


Black Crow, by Alex Evans
Rainbow Girl, by Andrea Colombo


Good Morning, by Oprisco

Take Me Away, by Joakim

Paralysed, by Zuhal Koçan
Boys, by Hannah Combs

Woke Up This Morning II, by Davidevolume

Knowing I Can't Have You, by Shelby Deanne

Yardstick, by Morris Widerberg

Peter Pan, by Sarah

Le Garçon Aux Cheveux Bleus, by Jonathan Jacobsen

17.11.10

El Escapista




Me la puedo imaginar diciendo qué chica más tonta, delante de ti, mientras dice que no con la cabeza. Y tú, te imagino abrumado, con los ojos abiertos en exclamación, siguiendo sus finas hebras doradas mientras se mueven más allá de su cuello. Imagino tu resignación ante la caída de la venda hormonal. Ante la evidencia y ante cómo alguien tan frío puede despertar en ti una llamarada. Te imagino perturbado, entre las sábanas, desnudo frente a una ventana sin visillos, ante un aire gélido contenido que no puede combatir contra tu fuego. Imagino lágrimas. Seamos sinceros. Imagino cómo lloras cuando nadie contempla tu mirada insondable. Imagino tu pesadumbre, tu desazón, tu gris opaco. Imagino también tu querida perdición, tu musa y tu música. Veo tus dedos afilados intentando moverse en rictus. Las noches solitarias en tu habitación roja. Y el mismo color de tus copas de vino. Llenabas dos y bebías una, esperando un milagro. Luego dejaste de esperar. El oro brilla mucho, decías. Claro que brilla, y la plata mata a los seres de la noche. Sentías también la rabia, que se instalaba como una fina pátina en tu persona. El temor de perder algo que ya dabas por perdido. También escribías mensajes, menos a menudo de lo que pensabas en sus remitentes. Las cartas llegaban con un sabor agridulce… luego, sólo amargo.
Todo era un espejo de ti, en eso fuiste honesto.

Tan sólo fue error mío no interpretarte.






Image: Lilac Wine, by Julie

24.10.10

The Beauty and our Beasts - Parte VII - Iceberg


No importa dónde ocurra, cuando ocurre. Alienados y fríos en lo estático del tiempo. No, no hay tiempo. No hay nada. Detrás, un espinazo de agua cristalina y congelada. Salen las lágrimas de puro pánico. Cuando salen. ¿Pueden? Una bestia. No... no hay nada. Digamos entonces que hay miedo. Ese frío miedo a la nada. La sangre, si la hay, camina despacio, casi a punto de pararse y congelar hasta la electricidad. Pero no es la muerte. ¿Debería? No es nada. Sólo una cataplasma en el pecho, fría como todo lo que nos rodea. Camina hacia arriba, hacia el cuello, mientras nos acordamos de los suspiros cuando nuestras madres nos arropaban antes de caer en brazos de Morfeo. No hay mantas en el limbo. ¿Es el limbo? No... no es nada. Nos miramos despacio, rígidos, sobre el frío hielo. Un muro brillante. Tampoco vemos nuestros rostros. Pero hay sombras. Pasos que pasan, porque los pasos siempre pasan, y se van. Nadie para ahí fuera. Y dentro hace frío. Ese frío que no se va. Transparencia desleal. Opacidad múltiple. Ceguera. Engaño.

Nadie para para rescatar a la soledad. Y sin embargo todos nacimos solos. Y nuestro corazón parará su ejercicio diario, su cometido, para descansar solo.

Y hablo en plural, aunque ahora escriba sola en una habitación fría.







Picture: Iceberg, by Kirill Sharikov

12.10.10

Brand Mania

KDU x Adidas, by Joao Oliveira


Let there be rock, by Silvia 


Refreshing, by Daniel Angeles 
Texto: "Real taste, uplifting refreshment"


xOxOxO, by ToucherLeCiel 


Brand Culture, by Jenni Tapanila


It's All I Need, by LordNexus1
Text: "Nikon"


vans, by Bostjan


Podrían ser anuncios. La mayoría no lo son. 
Todos los días nuestros ojos son bombardeados con esto. Ya forma parte de nosotros.


23.9.10

Silencio.



"Perdóname, pero creo que debo. Te diré que te quedes en silencio y me prestes atención, pero en silencio estás. Así te conocí. En silencio. Pensaba que las estatuas no hablaban. Tú hablas con las manos y el cuello. Regalas miradas inquietantes a viandantes ajenos. Conocí la sensación de serte ajena, inversamente proporcional a su significado. Quieres conocer y estás en silencio. El humo salía de tu boca despavorido. No quería mancillar unos pulmones en silencio. Tus pasos parecen de aire, vacíos de peso. Pasos en silencio. Como los gatos. Es prosa o poesía, ese silencio. La incógnita pretendía ser un enigma. Enigma sin planteamiento. Una pura paranoia. Perdóname, pero creo que debo. Describía desconsiderando esa estatua perfecta, sin hablar, en silencio. Perdóname por hablar de ti. El escándalo que quería conocer el silencio. Y sólo encontró silencio. Y se enfadó por oír su propio eco. Eco en silencio. Perdóname por hablar. Perdóname, pero creo que debo. Dudas. Problemas. Necedades. Y tu silencio. El hogar en silencio. Es esto un paraje o el espejo de tu aliento. Sólo silencio. Palabras, espera, palabras, tu silencio. Cabreos. Ilusión. Silencio. Mierda. Silencio. Suspiro. Silencio.

Perdóname, pero creo que debo. No aprendo. Me curas la impaciencia".



It's fascination. It's fear. 



Picture: Good Morning Lofoten, by Introvertement


4.9.10

Septiembre



“Supongamos que x es igual a la cantidad de todas las cantidades de x. Supongamos que x es igual al frío. Hace frío en diciembre. Los meses de frío van de noviembre a febrero. Hay cuatro meses de frío. Cuatro de calor. Y también hay cuatro de entretiempo. En febrero nieva. En marzo el lago está helado. En septiembre los estudiantes regresan y las librerías están llenas. Entonces x es igual a los meses de librerías llenas. El número de libros tiende a infinito cuando el número de meses de frío tiende a cuatro. Nunca tendré tanto frío ahora como en el futuro. El futuro del frío es infinito. El futuro del calor es el futuro del frío. Las librerías son infinitas así que nunca están llenas salvo en septiembre”.

The Proof, John Madden, 2005

31.8.10

Go, Do.



Me maravilla tu incompostura.
Me negaba a ver esa fina maldad que llevas en cada centímetro cuadrado de piel pálida.
Y... ¿sabes? He decidido estar en paz... dicen por ahí que me lo merezco.
Y también me he prometido no volver a flaquear.
No ante ti.
No por ti.



"You wish surprise would never stop wonders
You wish sunrise would never fall under
We should always know that we can do anything

Go do!"


6.8.10

The Beauty and our Beasts - Parte VI - Azúcar



Los pasos inundan la estancia. Nunca unos tacones de aguja de una joven habían molestado tanto al vecino del quinto, que trata de olvidar su sinsabor rutinario con los pies encima del sofá apuntando a una caja de imágenes hipnóticas. Su perro, mientras, estira su hocico hasta más allá de las celdas del balcón, hacia una mano extendida con un trozo de chocolate encima. La pequeña extremidad pertenece al niño de la señora gorda que lo reprende por tentar a un animal casi ciego con el chocolate que tanto le costó comprar porque valía dos euros cincuenta. Un euro cincuenta más que en la tienda de la Mary, justo debajo de dicho balcón, que tiene las cosas a muy buen precio a pesar de llevar siempre una cara de acelga que hace rechinar hasta las dentaduras postizas, y de tener que cerrar los sábados por visitar a su hija enferma al otro lado de la gran urbe que es Madrid, o París, o Buenos Aires. Qué más dará. El caso es que tiene el chocolate a muy buen precio, y la butifarra ya que estamos. Pero la niña, enferma, tenía un mozo, de esos que llevan flores, de los que escasean, y en cuanto supo que seis meses, no más, no recambió las flores. Seis meses de vida. Y no volvió. Ni adiós. Desde entonces siempre se preguntó la gente del barrio por qué a Mary le empezaron a ir tan bien las cuentas en la tienda. Ella no soltaba prenda. Hasta que supo que la la joven del sexto, la que siempre llevaba tacones de aguja incluso para ir al mercadillo los domingos, era muy amiga de su niña. La muchacha siempre compraba el café en la tienda de Mary. Pero no preguntaba por nada. Nunca dirigía una mirada indiscreta, inquisitiva, inapropiada. Nunca hablaba más que para pedir la cuenta, para decir si tenía suelto o si pagaba con tarjeta. Hasta que un día su curiosidad venció al protocolo habitual.

- Van bien las ventas, ¿verdad?

Mary escrutó a la joven tras las gafas de pasta transparente.

-Lo normal, chiquilla. - Mientras, se oía el ruido de la caja.

-Me pregunto cuál es su secreto...

Sólo era curiosidad inocente, nada que se pareciera al chismorreo habitual. Más de veinte años separaban a sus generaciones. Mary decidió hacerle un favor que nunca olvidaría.

-Es por los detalles, pequeña. El café, el azúcar y el chocolate. Ya sabes. Cosas del día a día, quizá. Pero importantes. Ayudo a la gente a que compre bombones. Las flores están en el mismo pasillo. Al lado, las felicitaciones. Mira, niña, los jóvenes de ahora tenéis de todo para hablar, pero las palabras no tienen nada que hacer con los detalles. Es mi filosofía.

La joven asimilaba sus palabras sin inmutarse.

-¿Y qué pasa si falta el resto?

Otra pregunta inocente. Doliente. A Mary le atravesó el cerebro como un puñal. Era, simplemente, lo que menos quería oír. Era su tabú.

-Perdóneme... la he molestado. No era mi intención. Muchas gracias por todo.

La joven empezó a caminar haciendo su característico ruido.

-Espera.

La chica se volvió.

-Tú me tienes que contar por qué siempre llevas tacones, niña.

La chica sonrió.

-Pregúntele a su hija.




Picture: Seattle Fish Market by Fabrice Muller

19.7.10

La Piccola Morte



É come se fosse involontario. Cerco e non cerco, e mi sbaglio, e soffro, e non sono nemmeno l'unico essere in terra capace di piangere.

Vivere é involontario. E gli alberi non sono più nella stanza. Il cielo si chiude sviluppando il silenzio. Sviluppando l'oscurità. Sviluppando la morte. La nostra piccola morte prima di partire.

E, involontariamente, la luce...

(Meglio dire al cuore "batte, bastardo!").




Foto: Signora Morte, di Silvia

5.7.10

Hysterical Minds Collective 4.0



Hysterical Minds es un colectivo artístico español, que engloba trabajos de artistas con un tema en común para cada exposición. En su último "pack" (cada paquete es llamado "Expression") de piezas podemos encontrar fotografía, ilustración y fotomanipulación, pasando por todo tipo de técnicas y soportes. Sobre todo, son trabajos interesantes y de una frescura
envolvente. Las primeras expresiones artísticas no tenían ningún tipo de limitación temática; pero en esta última exhibición que muestran hacen especial hincapié en la locura, los monstruos interiores y la patología mental, ese estado en el que el alma grita y el aire aprieta en vez de escuchar. Una visión renovada de toda la corriente de pensamiento que inspiró, en última instancia, al surrealismo como hoy lo conocemos. Sin embargo, en estos trabajos se respira la innovación de nuestro tiempo, las técnicas modernas y lo más contemporáneo del mundo de la locura, pasando por todo tipo de estupefacientes. Expresiones locas de gente gente cuerda:





Mind, by Adekz


Esquizofrenia, de Mamba


In a State Of Mind, de Matkraken


Uno de estos días voy a matarte, de --M--


Asylum Friendship Portrait, de --M--


Protector of My Mind, de OSCURO


Atrapa la locura, de OSCURO


Zona Zero, de Zerj


Screaming Souls, de Arkhos


Asylum, de Schizophrenia


Questions Drive Me Crazy, de X'Posion


Rorschach, de Nomad



25.6.10

Orfeo extraviado.




Soy tu negación. Tu Eurídice sin salvar. La promesa de no querer hacer daño, enseñando dientes de lobo maldito, de alma perdida. No me dabas miedo. No hasta que dejaste de existir. Apena verte sonreír y saber tus pecados, la estela tras de ti, tu historia y la vacación de tu conciencia atormentada. Piensa ¡Piensa! Mientes.

Nunca mirabas atrás aun cuando yo grité. Y grité hasta no reconocer mis alaridos. Grité y me arrodillé, y respiré como entre tus sábanas. Como entre tus túnicas mojadas de lluvia caliente. Y cada noche, sola, recordaba el pulso y tus latigazos nerviosos, a punto de caer rendido de nuevo. Y fui yo esa o fui tu rincón. ¿Tu hogar ocioso? Tu camarada, tu pared. Tu Eurídice o tu salvación. Pero sin mirar atrás la convertiste en ceniza.

No importa. Y con una sonrisa te dejaba ir, enmascarada. Mi mente no sobrevolaba tus párrafos, tus historias y aventuras. Ya no había cuentos. No había compromisos. Y la esperanza… cruel señora compadecida. Y durante cuarenta días, y alguno más suelto, preguntaba a la nada si algo habían hecho mis manos. El error. Algo grave debió de ser para no querer seguir en la misma página. ¿Me la lees?

Tu voz rasgada, no mentía, aun la recordaba. Decías cosas inauditas. Herejías racionales. Y mis ojos brillaron como la hoguera que avivabas con cada mirada. Pero pudo el humo. Pudo tu fervor y tu ansia insaciable de sensaciones y riesgo y lujuria y amor y pecado. Quise salvarte y por ello miro atrás, de nuevo. No pude decirte lo más importante, ni rescatarte. Perdón:

Humanos somos, polvo seremos. Tú también.




Picture: Looking Back Into The Past by Piotr Szupowski

25.5.10

Quietud



はい、宙は私達のまわりに美、無意味に空虚に、無くなった精神叫ぶある共謀する。 それから、私達はお茶を食べる。

風の打撃の外の沈黙の落下は、暖かいライトによって、秋のクランチの葉およびはえ、日光浴をする猫の睡眠聞くことができる。 そして、各吸引で、時間の昇華物。

谷口ジ

Sí, el universo conspira a la vacuidad, las almas perdidas lloran la belleza, la insignificancia nos rodea. Entonces, tomamos una taza de té.

Se hace el silencio, fuera se oye soplar el viento, crujen las hojas de otoño y levantan el vuelo, el gato duerme, bañado en una cálida luz. Y, en cada sorbo, el tiempo se sublima.

Taniguchi

La elegancia del erizo, Muriel Barbery

Picture by: Pandora Young

24.4.10

The Beauty and our Beasts - Parte V - Cáscaras



La imagen se pelea con la conciencia. La sonrisa contradice las pupilas, la boca exclama conjunciones vacías. El negro traspasa lo blanco, lo blanco ciega el azabache. El impacto golpea el cerebro, causando polución de vísceras que pretenden configurar belleza condensada. Y todo trae a la confusión totalmente inesperada e inocente. La certeza de que "esto no era así" nos saluda sonriente y amenazadora. La sensación de haber sido traicionados resulta tierna para muchos cínicos, mientras la estafa nos malogra despertando cierta ira, o despecho.

La decepción... venida de la incomprensión.


Las máscaras lo cubren todo. Jugamos con ellas cada día, sin percatarnos de que algunas se rompen solas. A veces detrás sólo hay una sonrisa tímida y reconfortante, alguien valiente que se creía la unidad más diminuta del universo, una carcajada de otro que no se atrevía a hablar, la mueca entrecortada de alguien demasiado sabio, una nariz con complejo, un puñado de pecas introvertidas, o... dientes afilados como cuchillos, labios fríos de aliento lúgubre, ópalos por mejillas, una expresión de odio, una sonrisa de medio lado con intenciones evidentes, un grito desesperado homenajeando al mismísimo Munch... los monstruos.

Lo que más impresiona es el sonido al romperse, transformando la superficie en meras cáscaras sin vida ni fin, sólo el de dejarnos ver otra verdad. Otra verdad, no La Verdad. Porque la máscara en sí forma parte (lo queramos o no) del conjunto total. El todo. La superficie y el fondo. El gran iceberg tan imposible de quebrar a veces, porque hay máscaras demasiado pegadas a la piel, esas que tienen un arma oculta; se han apoderado de los dueños como parásitos y pueden llegar a cortar su respiración en un descuido. Pobres almas en pena, decía Disney.

Pero muchas de ellas dejan ver los ojos...
Las llaves de las grietas, las únicas pistas perpétuas.

Quitémonos la máscara, respiremos, profundicemos.








Imagen: Happy Mask II by Kotie