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| Silver, by DJBass |
19.1.12
Plata para bestias
30.11.11
Joker
25.7.11
La Distraída
22.4.11
The Sun Smells Too Loud
"Y yo bebí del aliento de aquellas palabras; las bebí, las respiré, no las oí.
No hablamos más. Íbamos juntos, solos, entre el silencio del crepúsculo. Íbamos solos entre el silencio del mundo. Solos entre el silencio del tiempo. Solos para siempre. Juntos y solos, andando juntos y solos entre el silencio del mundo y del mar y del mundo, andando andando. Y todo era como un gran arco y nosotros lo íbamos pasando y al otro lado estaba nuestro mundo y nuestro tiempo y nuestro sol y nuestra luz y nuestra noche y estrellas y montes y pájaros y siempre... "
28.2.11
Tokyo Blues
"-Muy parecido. Tan distinto como desayunar tarde o almorzar temprano. Comes lo mismo, a la misma hora, sólo difiere la manera de llamarlo.
-Nagasawa, ¿a ti no te importa saber si te comprendo?- Preguntó Hatsumi.
-Me parece que no acabas de entenderlo. Si una persona comprende a otra es porque aquél es el momento propicio para que suceda, no porque ésta desee que la comprendan.
-O sea que cometo una equivocación cuando quiero que alguien me entienda. Quiero que tú me comprendas, por ejemplo.
-No, no es una equivocación - respondió Nagasawa-. La gente lo llama amor".
10.12.10
Sin título Nº1 (O el temblor de las piernas)
17.11.10
El Escapista
24.10.10
The Beauty and our Beasts - Parte VII - Iceberg
No importa dónde ocurra, cuando ocurre. Alienados y fríos en lo estático del tiempo. No, no hay tiempo. No hay nada. Detrás, un espinazo de agua cristalina y congelada. Salen las lágrimas de puro pánico. Cuando salen. ¿Pueden? Una bestia. No... no hay nada. Digamos entonces que hay miedo. Ese frío miedo a la nada. La sangre, si la hay, camina despacio, casi a punto de pararse y congelar hasta la electricidad. Pero no es la muerte. ¿Debería? No es nada. Sólo una cataplasma en el pecho, fría como todo lo que nos rodea. Camina hacia arriba, hacia el cuello, mientras nos acordamos de los suspiros cuando nuestras madres nos arropaban antes de caer en brazos de Morfeo. No hay mantas en el limbo. ¿Es el limbo? No... no es nada. Nos miramos despacio, rígidos, sobre el frío hielo. Un muro brillante. Tampoco vemos nuestros rostros. Pero hay sombras. Pasos que pasan, porque los pasos siempre pasan, y se van. Nadie para ahí fuera. Y dentro hace frío. Ese frío que no se va. Transparencia desleal. Opacidad múltiple. Ceguera. Engaño.
Nadie para para rescatar a la soledad. Y sin embargo todos nacimos solos. Y nuestro corazón parará su ejercicio diario, su cometido, para descansar solo.
Y hablo en plural, aunque ahora escriba sola en una habitación fría.
Picture: Iceberg, by Kirill Sharikov
23.9.10
Silencio.
31.8.10
Go, Do.
You wish sunrise would never fall under
We should always know that we can do anything
Go do!"
19.7.10
La Piccola Morte

É come se fosse involontario. Cerco e non cerco, e mi sbaglio, e soffro, e non sono nemmeno l'unico essere in terra capace di piangere.
Vivere é involontario. E gli alberi non sono più nella stanza. Il cielo si chiude sviluppando il silenzio. Sviluppando l'oscurità. Sviluppando la morte. La nostra piccola morte prima di partire.
Foto: Signora Morte, di Silvia
25.6.10
Orfeo extraviado.

Soy tu negación. Tu Eurídice sin salvar. La promesa de no querer hacer daño, enseñando dientes de lobo maldito, de alma perdida. No me dabas miedo. No hasta que dejaste de existir. Apena verte sonreír y saber tus pecados, la estela tras de ti, tu historia y la vacación de tu conciencia atormentada. Piensa ¡Piensa! Mientes.
Nunca mirabas atrás aun cuando yo grité. Y grité hasta no reconocer mis alaridos. Grité y me arrodillé, y respiré como entre tus sábanas. Como entre tus túnicas mojadas de lluvia caliente. Y cada noche, sola, recordaba el pulso y tus latigazos nerviosos, a punto de caer rendido de nuevo. Y fui yo esa o fui tu rincón. ¿Tu hogar ocioso? Tu camarada, tu pared. Tu Eurídice o tu salvación. Pero sin mirar atrás la convertiste en ceniza.
No importa. Y con una sonrisa te dejaba ir, enmascarada. Mi mente no sobrevolaba tus párrafos, tus historias y aventuras. Ya no había cuentos. No había compromisos. Y la esperanza… cruel señora compadecida. Y durante cuarenta días, y alguno más suelto, preguntaba a la nada si algo habían hecho mis manos. El error. Algo grave debió de ser para no querer seguir en la misma página. ¿Me la lees?
Tu voz rasgada, no mentía, aun la recordaba. Decías cosas inauditas. Herejías racionales. Y mis ojos brillaron como la hoguera que avivabas con cada mirada. Pero pudo el humo. Pudo tu fervor y tu ansia insaciable de sensaciones y riesgo y lujuria y amor y pecado. Quise salvarte y por ello miro atrás, de nuevo. No pude decirte lo más importante, ni rescatarte. Perdón:
Humanos somos, polvo seremos. Tú también.
Picture: Looking Back Into The Past by Piotr Szupowski
14.2.10
Cuando el recato se enamoró del vicio

Quizá tuve que haberte reprochado cada desliz. Pero no los vi como tal. No diré que fue fácil esperarte, y no te confundas; no me arrepiento de ello. Y también supe… desde aquella fría noche de verano, que no sería algo que respetaras. Es algo irrelevante. Las nubes, el brillante césped bajo tu toalla, melodías nuevas que te sobrecogían, bailes para dos, un sofá y una pareja de copas de vino… y el decirme que nunca te cansarías de correr a mi lado. Mi falta de sonrisa se convertía en la nueva meta del día: “hagamos que esas perlas brillen”. Lo lograste con tres sílabas en mi oreja derecha, en un bus abarrotado de salitre y arena.
Empecé a amar las tormentas. Empecé a enorgullecerme cuando alguien decía que era su heroína por no poder coger tu mano. Empecé a planear nuevos días contigo y sin ti. Ya formabas parte de la rutina existencial. Y sin embargo… sólo te reprocho una cosa. No haberte despedido.
(Se me quedan palabras pegadas al bolígrafo, aunque no creo que eso te importe un día como hoy).
Pic here
3.1.10
Frío

Eres el culpable de que la piel se apague
buscas vibraciones en la niebla
secuestras horas al tiempo
(El mismo que todo lo cura)
con sangre fría y sin desmayo.
Ves hologramas tras el espejo
piensas que no se encuentra
un reflejo ni tan perfecto ni tan vital
como el narciso sobre el agua.
Crees saber de qué sonido están hechas
cada flecha que irrumpe en tu pecho
cortan el aire ligero, frágil
entre tu inconciencia y mi ley.
Mejor así,
Eres el culpable del frío.
28.12.09
Merry Xmas, Mr. Lawrence

Una cestita de bombones con envoltorios brillantes a mi lado, batalla de colores. Mientras, una copa de vino tinto- de ese de los buenos, ¿eh?, manchego, no rioja- está ni medio llena ni medio vacía, simplemente existe un dedo del líquido en su interior (bonita forma de medir la bebida, ¿verdad?). Este año no hay arbolito, ni velas, ni espumillón, ¡qué triste! Pues no... es que el tiempo se echa encima. No merece la pena decorar nada escasas horas antes de nada. Mierda. Sólo hay un nacimiento minúsculo, que creo que vino con lupa para poder observarlo a detalle sin perder el cristalino. No hay gato jugando con bolitas de cristal. No hay dueña gritando que no lo haga. ¿Regalos? otro "no", gracias... Que hay crisis. Maldita palabra.
Lluvia y aceras grises. De noche todo parece más alegre, incluso. Las pequeñas lucecitas todo lo inundan, dibujando formas ("¿Es eso una campana? Ah... no, es un reno. Pues vaya"). Y todas contrastan con el color del cielo. Negro incólume cuando no hay nubes que reflejen la contaminación lumínica. De vez en cuando aparece una personita minúscula brincando por la calle, con una sonrisita, los carrillos incendiados, la naricilla brillante y las manitas enfundadas en guantes. "Ojalá... niños de nuevo". Y arrancan una sonrisa melancólica.
Vas al banco "veamos si han ingresado, que ya es hora". Lo primero que te encuentras es un paquetito encima del cajero automático. Rojo. Con letras que rezan Afede y una formita blanda que lo delata. "Oh... vaya, mala suerte, nene. O nena", ojalá ser niños de nuevo. Oh dinero... qué bien sabe cuando es propio y ganado. Que se quede ahí.
El sol cobarde se esconde antes de tiempo. Antes, a veces, de empezar el día. Pena. Ojalá ser niños. Ojalá no saber verdades sangrantes. Ojalá encontrar paquetes bajo árboles, jugar con la nieve falsa y pretender que sea agua caída del cielo. Ojalá...
Nos hacemos mayores, Lawrence... lástima.
9.11.09
Monóxido de carbono

-No te cansas, ¿eh?
-Eso nunca - Su boca humeaba, como siempre.
-Deberías, aunque sólo fuera por respeto.
-Respeto... ¿a ti?
(Mirada asesina femenina)
-Vale... es el último - Tiró el cigarrillo con una mano, para luego esconderla en su abrigo.
-No te lo crees ni tu.
-Si fumaras me enamoraría de ti perdidamente.
-(Risa) ¿No lo estás ya?
-Yo no he dicho nada.
-Me gusta verte fumar.
-¿Y me lo dices ahora?- Hizo ademán de sacar el paquete de nuevo.
- Me gusta, parece que mientras lo haces piensas en algo profundo.
-No te equivoques, sólo pienso en ti.
-Sólo... hmm. ¿Es un cumplido o una broma de las tuyas? Bah... no he preguntado.
-¿Así que te gusta?
-Ni se te ocurra sacar otro, contigo no se puede ser sincera.
-(Risa) Ya sé. No te gusta el olor.
-Exacto. A ti tampoco. Reconócelo.
-¿Y qué te gusta?
Ambos se pararon en mitad del paseo. Él delante. Ella detrás. La bruma cubría las distancias y la inercia.
-Las castañas asadas, las mañanas de domingo, las especias, el chocolate negro, el café con mucho azúcar, los arándanos, el mar, el viento en la cara, un baño caliente, acariciar al gato, ese ambiente de las cafeterías, la música cuando aun estoy en la cama, el violín, el sol, las tormentas, los guantes, las rosas, viajar, el color...
-¿Algo más?
-... esa sonrisa.
***








