Entonces se me ocurre pensar que todo eso ya está implícito en el propio Arte. La vida, la muerte, lo bello y lo humano. El Arte tiene mucho de humano, obvio ¿no? Pero aún y todo parece que la esponja de la que hablaba antes no consigue llegar a hundirse en el vasto mar. Flota sin remedio debido a los agujeros que tiene, sin poder entender qué es lo que no funciona. Sin saber que en realidad funciona todo. Los agujeros son necesarios, porque están, y existen donde deberían estar. Porque somos perfectos en nuestra imperfección.
También se me ocurre pensar, permitidme esta licencia, que pensamos en el Arte como algo infinitamente perfecto a nosotros, sin esos endiablados agujeros, sin defectos ni ornamentos de más. ¿Pero hasta qué punto es eso cierto? Claro... los agujeros no nos dejan ir más allá. No tenemos ni idea. No sabemos una mierda de todo este misterio. Oh... imperfección.
Y quién nos puede sacar de la idea de que quizá debamos dejarlo estar.
Hasta que podamos llegar al final del túnel.
Full of holes. By: Dave
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